Guía del Algodón | Lo que no ves en las etiquetas de ropa y debes saber

El algodón es una de las fibras textiles más antiguas y utilizadas en el mundo, pero los avances de la industria textil y la demanda de la sociedad han convertido a la industria del algodón en una de las más contaminantes del planeta.

Por otro lado, la mayoría de los consumidores creemos saber lo que compramos, estamos acostumbrados a mirar las etiquetas de las prendas de vestir, su composición, su origen. Pero a veces el tacto y la vista nos dicen una cosa y las etiquetas otra, lo cierto, es que mucha gente no sabe que lo que vemos en las etiquetas, esconde muchas otras cosas que nadie nos cuenta.

Desde que se elige la semilla a sembrar, hasta que una prenda de algodón llega a tus manos hay multitud de decisiones, procesos, y tratamientos que contribuyen a que el resultado final sea un producto muy agradable, confortable y sano para nuestra piel, o por el contrario, sea una fuente de elementos perjudiciales que pueden afectar muy seriamente tu salud.

En esta guía del algodón, vas a encontrar toda la información para que como consumidor, sepas decidir mejor, qué tipo de algodón comprar o como distinguir un tipo de otro.

 

La fibra del Algodón

Vamos a empezar por el principio. ¿Sabes de dónde sale la fibra con la que se fabrica la ropa de algodón? mucha gente contestará a esta pregunta diciendo, por supuesto, de la flor del algodón, una planta muy conocida, todos hemos visto las típicas ramas con las bolas de algodón al final. Esas ramas en realidad no son la flor, sino las semillas. Cuando la flor madura, aparecen las semillas, y alrededor de cada semilla una bola de fibra de algodón, que es la que se utiliza para fabricar el tejido.

Se calcula que el algodón se cultiva desde hace más de 8000 años y hoy en día sigue siendo uno de los cultivos más importantes del mundo.

Propiedades y Características del Algodón

El algodón como fibra natural tiene unas propiedades excepcionales, por eso es una de las más utilizadas en todo el mundo.

Aunque del algodón se usan muchas partes en diferentes industrias, como las semillas y el tallo, me voy a centrar en las características de las fibras que se usan para obtener los tejidos.

Es una fibra blanda flexible y aislante, por lo que se presta muy bien para poder obtener los hilos con los que se fabrican los tejidos.

Transpirabilidad y absorción ya que permite que el aire circule entre sus fibras por lo que la piel respira, y no permite que se acumulen hongos fácilmente. A la vez tiene una gran absorción por lo que el sudor no queda en la piel, muy beneficioso para nuestra salud.

Es resistente, no se rompe con facilidad, las prendas de algodón duran bastante, manteniendo sus propiedades.

Es fácil de teñir, por lo que se consiguen infinitos tonos de tejidos, a su vez también es sencillo de blanquear ya que es resistente a la legía.

Es fresco y ligero, y consigue aislarnos del calor, por eso en muchos países cálidos y tropicales es tan usado.

Hipoalergénico y suave en contacto con la piel, por eso se recomienda en las prendas que están en contacto con el cuerpo en aquellas personas con problemas de piel, o bebés, previniendo picores, rojeces, hinchazón.

No acumula electricidad estática.

Cuando se arruga se puede planchar a altas temperaturas sin que se estropee, por lo que nos facilita su mantenimiento.

Normalmente no produce bolitas (peeling), con eso conseguimos que tanto las prendas de vestir como la ropa de casa estén como el primer día más tiempo.

Semillas de Algodón y Especies

Estamos muy acostumbrados a ir a la frutería y ver diferentes variedades de manzanas (Golden, Granny Smith, Fuji, Gala, etc…) y dentro de estas incluso distinguimos el origen, y sabemos que dependiendo únicamente de estas dos variables, la calidad del producto, no es la misma. Pues con el algodón ocurre lo mismo, aunque no estemos acostumbrados a planteárnoslo.

Lo primero a tener en cuenta es la especie, y existen decenas de especies de algodón, de las cuales en la actualidad básicamente se usan 4 para obtener tejidos (todas de la familia Gossypium), y dentro de estas podemos distinguir hasta 500 variedades de las que se obtiene diferentes calidades de tejidos, como el algodón egipcio o de fibra larga, el algodón pima -de Perú-, el algodón de fibra corta o algodón indio, y el algodón de fibra media o algodón americano.

A todas estas variedades de origen natural hay que añadir el cultivo de semillas modificadas genéticamente o transgénicas, con el objetivo básico de obtener una mayor producción, para hacer la planta más resistente a las plagas, obtener fibras de diferentes colores, u obtener fibras más resistentes.

Aparte cada uno de ellos puede ser cultivado de forma convencional o de forma ecológica u orgánica.

El resultado final de estas combinaciones son tejidos que nada tienen que ver unos con otros ni en textura ni en calidad.

Cultivo de la Flor del algodón

 

 

La planta de algodón como todos los productos de origen vegetal, crece de manera diferente dependiendo de la zona en la que se siembre, ya que el clima es un factor determinante del crecimiento.

El cultivo del algodón requiere cantidad de agua, y aunque se van mejorando las técnicas y se consume cada vez menos, sigue siendo el tercer cultivo del mundo que más agua consume.

Además están las plagas, que afectan de manera negativa al buen desarrollo de la planta y por lo tanto a la producción del algodón. Para conseguir una planta fuerte que dé buen producto se utilizan sustancias pesticidas que son altamente tóxicas y cancerígenas que impregnan la fibra.

Todos estos productos, no son eliminados, por lo que estarán presentes en las prendas de ropa una vez fabricadas, durante años. Como os podéis imaginar, al estar la prenda en contacto directo con nuestra piel, estas sustancias pasan a nuestro cuerpo, pudiendo provocar o agravar problemas de salud, como rojeces, picores, dermatitis, alergias.

De la Fibra al Tejido de Algodón

Para producir un kilo de tela de algodón, se necesitan aproximadamente 11.000 litros de agua, esta gran cantidad de agua junto con los productos utilizados en el procesamiento representan el 10% de la contaminación del planeta, por lo que se está convirtiendo en uno de los mayores problemas medioambientales, agravado por la industria del Fast Fashion y el consumo del Low Cost, que se basan en hacer cada vez más prendas, más rápido y más barato, lo que nos ha llevado a esta situación.

Pero no te alarmes, no todos los algodones ni todos los procesos industriales suponen el mismo problema. Hoy en día hay tecnología e investigación suficiente para conseguir darle la vuelta a esta situación y que se pueda fabricar ropa sin que el medio ambiente y la salud de las personas se vea perjudicado por el consumo de tanta agua, ni por el uso de pesticidas.  El camino es la Moda sostenible consiguiendo una ropa más sana para las personas y para el medioambiente.

Además, España es uno de los países donde tenemos muy buena investigación en estos temas y se están consiguiendo muchos avances, solamente falta aplicarlos más en la industria y que el consumidor también sea más consciente en el consumo.

Los Tintes Textiles y el Algodón

Una de las grandes ventajas que tiene el algodón como fibra natural es la facilidad para añadirle color y textura.

De la misma forma que cuando nos teñimos el pelo no utilizamos cualquier tipo de producto, porque sabemos que un tinte de mala calidad estropea nuestro cabello dejándolo áspero y sin brillo, aparte de contener sustancias nocivas para nuestra salud, lo mismo ocurre con los tintes que se utilizan para el algodón.

El uso de tintes agresivos estropea la calidad del algodón y afectan a la durabilidad y textura de la prenda. Además, contienen una cantidad enorme de sustancias tóxicas que se quedan en el tejido durante años, se van desprendiendo muy poco a poco y van pasando a nuestra piel, lo que supone como los pesticidas antes mencionados, un punto de agresión a nuestro organismo muy grande.

En China hay un dicho muy conocido en el que se comenta que “los chinos conocen antes que nadie los colores que se van a llevar la siguiente temporada, por el color de sus ríos”.

 

Río de China contaminado por la industria textil

 

Alternativa ¿Cómo diferenciar un algodón de calidad del que no lo es?

Entonces, ¿Cuál es la alternativa?, ¿Qué hacemos?, ¿Es bueno comprar prendas de algodón?, o me va a perjudicar la salud.

Si has seguido nuestro artículo, puedes sacar tus propias conclusiones y seguramente la respuesta será, SI. Como hemos dicho es un tejido recomendado para aquellas personas que tienen problemas de piel, pero siempre teniendo muy en cuenta la calidad del algodón y el proceso utilizado para su producción, recuerda, busca siempre prendas que hayan tenido un proceso de tratamiento sostenible, que hayan sido teñidas con tintes naturales.

Huye del LowCost, nada que se fabrique deprisa y sea excesivamente barato, puede hacerse sin agresividad, y tener calidad. Todo esto va en detrimento del tejido, la durabilidad del mismo y por supuesto y más importante, de tu salud.

Por todo ello, cuando vamos a comprar ya sea una prenda de vestir, para adultos o sobretodo para bebés, o ropa para la casa como sábanas, toallas o manteles, hay que preocuparse de elegir algodón de calidad, y ahora viene la pregunta del millón, me dirás: ¿cómo podemos distinguir todo esto cuando vamos a comprar? pues bueno, actualmente en España hay distintos organismos que velan por nuestra salud y certifican todo esto que acabo de contar.

 

Etiqueta Oeko-Tex

Etiqueta certificación Oeko-Tex

Hay varias etiquetas que se usan para que el consumidor pueda identificar lo que compra, aunque también es verdad que todavía no  usan todas las marcas, y este control no es tan exhaustivo como pueda ser en otros sectores.

Por otro lado, el consumidor todavía no es tan consciente de las repercusiones en la calidad de vida de todos estos factores, por lo que no es tan exigente como pueda ser para la alimentación, los juguetes o el cuidado físico.

Por eso hay unas pequeñas recomendaciones fáciles y como en casi todo en la vida, mi recomendación es, usar el sentido común.

Siempre que puedas, compra algodón orgánico que es el que se ha cultivado de forma natural con semillas no modificadas y sin usar pesticidas .

Busca prendas que se hayan teñido con tintes naturales.

No te fíes de lo excesivamente barato, es casi imposible, producir prendas de calidad que cumplan con requisitos de sostenibilidad a precios de las cadenas de low cost.

Ten en cuenta la calidad en vez de la cantidad, las prendas de calidad tienen un mejor aspecto, normalmente se ha cuidado más los procesos de fabricación utilizando productos menos tóxicos y duran mucho más tiempo. Lo notarás en tu piel.

Abandona la cultura del usar y tirar. Completa tus looks combinando prendas de la temporada pasada con otras de la actual. Ten en cuenta que las tendencias duran más de una temporada, así tendrás tu armario con una variedad y una calidad mínima gastando muy poco más, en vez de cada temporada tener que tirar todo lo que has comprado porque no ha sobrevivido. Si tenemos en cuenta estos pequeños consejos, iremos avanzando poco a poco hacia el concepto de Moda Sostenible, de la misma forma que ya nos cuidamos en otros aspectos de nuestra vida como el de la salud, deporte, alimentación o juguetes infantiles. Recuerda, cuidar tus prendas, es cuidarte a tí. 

¿Y tú?  ¿crees que merece la pena ser un poco más cuidadoso con lo que te pones?

Si este artículo te ha sido de utilidad, te agradeceré que me dejes tus comentarios. Si tienes alguna duda sobre estos temas, escríbenos en los comentarios e intentaremos resolverlas.

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